“…Aprovechando mi buen escondite la observé fijándome en esos largos tacones, que hacían mucho ruido al contacto con la madera del suelo.
Se detuvo al final del pasillo, frente a un espejo, se miró y empezó a arreglarse el pelo.
A través del espejo pude verla con claridad. Era una mujer bien guapa, con un lunar en el mentón derecho y con unos labios carnosos.
La mujer no dejaba de mirarse en el espejo, haciendo poses extrañas, mientras repetía frases sin sentido que no acertaba a comprender porque no podía oírlas con claridad desde mi escondite.
De repente, para mi sorpresa, esa mujer empezó a desabrochar los botones frontales de su vestido blanco, lo abrió y mostró a través del espejo un precioso cuerpo que me dejó atónito.
Esa mujer no llevaba ropa interior alguna bajo el vestido y mis ojos se clavaron en su perfecta y armoniosa desnudez.
Ella, ajena a mí y a todo, seguía hablando sola, y haciendo gestos forzados, como si estuviera actuando, mostrándome unos senos menudos y redondeados, un vientre plano y blanco, y un pubis de abundante pelo caoba.
Para mi sorpresa – y excitación – esa mujer comenzó a acariciar sus senos, y pude ver como su cara se transfiguraba por completo, dibujando la excitación que había en su cuerpo…”
todo el relato en pdf………………EL TERCER ACTO